miércoles, 30 de marzo de 2016

LA MISERICORDIA NO ENTRA EN LOS CORAZONES DUROS Y CERRADOS


La misericordia no entra en los corazones duros y cerrados
El Papa dijo que para acoger la misericordia de Dios, el primer paso es reconocerse pecador y que la misericordia no entra en corazones cerrados y duros.




El Papa dijo que el primer paso para acoger la misericordia de Dios es reconocerse pecador. Fue durante su homilía  en Casa Santa Marta. Los corazones cerrados, aseguró, no dejan entrar la voz del Señor, que es un padre amoroso.

FRANCISCO

"Escuchen hoy la voz del Señor. ¡No endurezcan su corazón!’. El Señor siempre nos habla así, también con ternura de padre nos dice:‘Vuelvan a mí con todo su corazón, porque soy misericordioso y piadoso’. Pero cuando el corazón es duro esto no se comprende. La misericordia de Dios sólo se comprende si tú eres capaz de abrir tu corazón, para que pueda entrar”. 

Francisco recordó que los que buscan siempre una explicación por no entender el mensaje de Jesús fracasan en su fidelidad y olvidan la palabra perdón.


EXTRACTOS DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL
(Fuente: Radio Vaticana)


"Esta infidelidad del pueblo de Dios – reafirmó el Papa Bergoglio– y también la nuestra, nuestra propia infidelidad, endurece el corazón: ¡cierra el corazón!”.

"No deja entrar la voz del Señor que, como padre amoroso, siempre nos pide que nos abramos a su misericordia y a su amor. Hemos rezado en el Salmo, todos juntos: ‘Escuchen hoy la voz del Señor. ¡No endurezcan su corazón!’. El Señor siempre nos habla así, también con ternura de padre nos dice: ‘Vuelvan a mí con todo su corazón, porque soy misericordioso y piadoso’. Pero cuando el corazón es duro esto no se comprende. La misericordia de Dios sólo se comprende si tú eres capaz de abrir tu corazón, para que pueda entrar”. 

"Ésta es la historia, la historia de esta fidelidad fracasada. La historia de los corazones cerrados, de los corazones que no dejan entrar la misericordia de Dios, que han olvidado la palabra ‘perdón’ – ‘¡Perdóname Señor!’ – sencillamente porque no se sienten pecadores: se sienten jueces de los demás. Una larga historia de siglos. Y Jesús explica esta fidelidad fracasada con dos palabras claras, para poner fin, para terminar el razonamiento de estos hipócritas: ‘Quien no está conmigo, está contra mí’. ¡Claro! O eres fiel, con tu corazón abierto, a Dios que es fiel contigo o estás contra Él: ‘¡Quien no está conmigo, está contra mí!’”. 

"Pidamos al Señor la gracia de la fidelidad. Y el primer paso para ir por este camino de la fidelidad es sentirse pecador. Si tú no te sientes pecador, comienzas mal. Pidamos la gracia que haga que nuestro corazón no se endurezca, que esté abierto a la misericordia de Dios y a la gracia de la fidelidad. Y cuando nos encontramos nosotros, infieles, la gracia de pedir perdón”. 

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